El último movimiento del concierto nº 4 para piano y orquesta. Con San Claudio dirigiendo la Orquesta de Lucerna (algunos elementos prestados de la Berliner) y Maurizio Pollini al piano.
El adagio cantabile de la Patética por Barenboim.
El concierto para violín con Perlman, Barenboim y los Berliner.
Y por último, una de las más altas creaciones del ser humano, dirigida por aquél que mejor supo interpretar su carácter de tragedia cósmica. Ya le dedicaré a Fürtwangler una entrada "come dio commanda" en otra ocasión.